Sebastian Vettel lo describió con una sola frase la primera vez que lo corrió: "parece una pista creada por los dioses". Suzuka nunca fue pensada para ser eso — nació como un simple circuito de pruebas de Honda. Se convirtió en el escenario de más finales de infarto que ningún otro trazado de la historia de la F1.
Un Capricho de Honda que se Volvió Leyenda
Soichiro Honda, fundador de la marca, encargó en los años 60 la construcción de una pista de pruebas propia en la prefectura de Mie, Japón. Contrató al arquitecto holandés John Hugenholtz —el mismo que había diseñado Zandvoort— y le pidió algo que nadie había hecho antes. Hugenholtz entregó un trazado con forma de ocho, donde la recta trasera cruza por encima de la sección delantera mediante un puente. Es, todavía hoy, el único circuito con licencia FIA Grado 1 con esta configuración en todo el mundo.
Suzuka abrió en 1962 pensado únicamente para uso interno de Honda. No debutaría en el calendario de la Fórmula 1 hasta 1987 — veinticinco años después.
El Debut que ya Fue un Final de Infarto
La primera vez que la F1 corrió en Suzuka, el título ya se decidió ahí mismo: Nelson Piquet se coronó campeón después de que Nigel Mansell se accidentara en los entrenamientos y no pudiera tomar la salida. Fue un presagio de lo que estaba por venir — Suzuka se convertiría, década tras década, en el escenario preferido para decidir campeonatos completos en la última curva.
Senna, Prost, y las Dos Colisiones que ya Conoces
Ya contamos en otro artículo cómo Ayrton Senna y Alain Prost decidieron los títulos de 1989 y 1990 chocando entre ellos, en el mismo circuito, en la misma curva. No fue casualidad que ocurriera en Suzuka — es, sencillamente, el trazado donde más rivalidades históricas de la F1 han llegado a su punto de ebullición.
Once años después, en 2000, Michael Schumacher conseguiría aquí el primer título de pilotos de Ferrari en 21 años — otro momento que Suzuka se guardó para sí misma.
Un Circuito que no Perdona
Curvas como la S de Curvas (Esses), las dos Degner, la 130R y la Curva Spoon exigen del piloto una precisión que pocos otros trazados piden. La 130R fue rediseñada en 2002 tras un accidente grave, para reducir la velocidad con la que los coches la tomaban; la chicane Casio se trasladó y se alargó por el mismo motivo. Suzuka ha ido cediendo terreno a la seguridad sin perder nunca su carácter de circuito "de la vieja escuela" — algo cada vez más raro en la Fórmula 1 moderna.
En 2014, el circuito también vivió una de las páginas más tristes de la historia reciente del deporte, con el accidente de Jules Bianchi durante el Gran Premio de Japón. Es un recordatorio de que, incluso con todas las mejoras de seguridad de las últimas décadas, este sigue siendo un trazado que exige respeto absoluto.
Por Qué los Pilotos lo Siguen Adorando
A pesar de —o quizás precisamente por— su dificultad, Suzuka sigue siendo uno de los circuitos favoritos de la parrilla actual. Solo Spa-Francorchamps le disputa el título de mayor examen para un piloto de Fórmula 1 moderno. En una época de circuitos diseñados con ordenador y amplias zonas de escape, Suzuka sigue siendo, sesenta años después, un trazado que perdona muy poco y recuerda mucho.
El circuito que los pilotos llaman "creado por los dioses" — llévatelo puesto. → Ver camiseta SUZUKA
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