Monza: Cómo el Templo de la Velocidad se Construyó en Solo 110 Días

Monza: Cómo el Templo de la Velocidad se Construyó en Solo 110 Días

En 1922, un grupo de entusiastas del motor italiano se propuso construir un circuito digno de las mejores marcas del país. Tenían apenas unos meses. Lo consiguieron en 110 días. Más de cien años después, Monza sigue siendo el circuito más antiguo que continúa en el calendario de la Fórmula 1 — y probablemente el que más historias intensas ha vivido.

Un Parque Real Convertido en Templo de la Velocidad

El Automóvil Club de Milán decidió construir el circuito en enero de 1922, en los terrenos del Parco di Monza, una antigua finca real de la Casa de Saboya. La primera piedra la colocaron dos leyendas del automovilismo de la época, Vincenzo Lancia y Felice Nazzaro. El resultado fue, en su momento, el tercer circuito construido específicamente para carreras en todo el mundo, tras Brooklands en Inglaterra e Indianápolis en Estados Unidos — y el primero de la Europa continental.

El diseño original combinaba un circuito de carretera de 5,5 kilómetros con un óvalo peraltado de alta velocidad de 4,5 kilómetros, sumando un total de 10 kilómetros cuando se corrían ambos juntos. Abrió el 3 de septiembre de 1922. El primer Gran Premio de Italia se disputó ahí mismo apenas una semana después.

El Óvalo que Casi Mata al Circuito Entero

Las curvas peraltadas de Monza permitían velocidades que parecían imposibles para la época — pero ese mismo diseño se cobró un precio terrible. En 1928, el piloto Emilio Materassi perdió el control de su coche y se estrelló contra el público, matándolo a él y a otras 22 personas. En 1933, tres pilotos murieron en un solo día de competición — una jornada que la historia del automovilismo recuerda como "el Día Negro" de Monza.

El óvalo se abandonó en 1938 por peligroso. Se reconstruyó en 1955 y volvió a usarse en combinación con el circuito de carretera durante finales de los años 50, incluidas carreras de exhibición contra los IndyCar americanos. Pero un nuevo accidente trágico durante la carrera de 1961 sentenció definitivamente su uso en la Fórmula 1. La última competición oficial que corrió sobre esas curvas fue una carrera de turismos, en 1969.

Hoy, el hormigón del viejo óvalo sigue en pie dentro del parque — reclamado por la vegetación, convertido en un monumento silencioso a una época que la Fórmula 1 decidió dejar atrás.

1988: la Victoria que Todo Ferrarista Recuerda

No todo en la historia de Monza es tragedia. En 1988, Ayrton Senna lideró casi toda la carrera hasta que su motor falló a solo dos vueltas del final — entregándole la victoria a Gerhard Berger, de Ferrari, apenas un mes después de la muerte del propio fundador de la escudería, Enzo Ferrari. Fue una victoria que la Tifosi —la afición ferrarista, la más apasionada de todo el paddock— todavía recuerda como uno de los momentos más emotivos de la historia del circuito.

Por Qué Sigue Siendo el Templo de la Velocidad

Cien años y más de setenta Grandes Premios de Italia después, Monza sigue siendo el circuito permanente más rápido del calendario. Su historia no es una línea recta de éxitos — es una sucesión de peligro, tragedia, reinvención y pasión que pocos otros trazados pueden igualar. Por eso, cuando alguien dice "el Templo de la Velocidad", en la Fórmula 1 todo el mundo sabe exactamente de qué circuito está hablando.

 

El circuito más antiguo del calendario — con la historia más intensa de todas.Ver camiseta MONZA

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